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martes, 27 de junio de 2017

#INSPIRACIONES: "ORGULLO"



Ojeaban con orgullo aquel viejo álbum de fotos.
Habían pasado mucho juntos, escondiéndose de todos aquellos que no entendían del amor. Perseguidos por una dictadura que los habría liquidado sin más, solo por ser como eran.
Sesenta años les separaban de aquello; y ahora, al final de sus vidas seguían agarrándose la mano mutuamente con la misma fuerza que cuando tenían veinte. 
Recordaban las guardias militares y las escapadas a la cabaña familiar en aquel monte donde nadie podía juzgarlos...y mirándose a los ojos, sin mediar palabra, se daban las gracias el uno al otro por haberse encontrado.


SI CREES QUE NO ERES PARTE DE LA SOLUCIÓN, EL PROBLEMA LO TIENES TÚ.


¡LUCHA!


viernes, 2 de septiembre de 2016

NIÑOS PRINCESA

**Aviso antes de empezar a escribir esta entrada de que puede causar cierta polémica que yo desde luego no busco. Voy a reflejar (como siempre) mi opinión, mi punto de vista y mi experiencia. No lo se todo, ni mucho menos, por ello estaré dispuesto a aceptar cualquier tipo de critica constructiva, y recalco lo de CONSTRUCTIVA porque aquellas opiniones que vengan salpicadas por insultos o malas maneras directamente me las pasaré por la parte interior de mi chaqueta. DICHO QUEDA.
*A lo largo del texto, la ironía brillará en todo su esplendor, lean en el tono adecuado.

Imagen de Caiden, un niño que pidió vestirse de Frozen en Halloween
y se convirtió en viral gracias a la reacción de sus padres.

Hace unos meses fue Adele, y ahora vuelve a saltar la liebre "por culpa" de Charlize Theron. Criticadas ellas y más criticados sus hijos por vestirse de Elsa, princesa protagonista de Frozen. 

Sinceramente, me produce cierto repelús pensar que volcamos nuestros prejuicios de adultos en niños que de alguna manera solo buscan divertirse sin pensar en lo que digan los demás. 
No, tu hijo no se va a levantar "maricón perdío" una mañana por querer ponerse una peluca o disfrazarse de Blancanieves con manzana incluida. Igual que tu hija no se vuelve "marimacho" por vestir una camisa de "leñador" (muy de moda por cierto). 

EL MUNDO DE LOS NIÑOS

¿Qué tal si realizamos un ejercicio de empatía? ¿Si nos calzamos sus zapatos y vemos el mundo como lo ven ellos? ¿tan difícil nos resulta a los adultos ponernos en su piel?
Pues si, por desgracia nos cuesta un mundo. Un mundo que podemos llegar a poner "patas arriba"por algo que para ellos forma parte de un juego o una fantasía: convertirse en un personaje que les hace feliz. Qué más da si es esto o aquello, no por disfrazarse de Spiderman tu hijo se va a encaramar a los marcos de las puertas, igual que tu hija no va a echar a volar con su escoba de bruja Piruja.
Tengo entendido (y pido corrección si no es así ) que hasta los 3,4, incluso 5 años algunos niños pueden no ser conscientes respecto a eso que nosotros llamamos género. No van a entender que el rosa sea un color de niñas o el azul de niños (uno de esos estereotipos absurdos que conservamos...) o que un niño, por el hecho de ser niño "no pueda" peinar una muñeca o una niña "no deba" jugar con un camión.

Si bien es cierto que en la infancia se forja la personalidad, no está demostrado que gestos de este tipo tengan la capacidad de transformar de alguna manera a dicha persona.
Y si así fuera qué? qué tal si nos dedicamos a normalizar (esta palabra no me acaba de gustar...) algunas cosas. Si tu hijo o tu hija es homosexual lo será se vista de Sissi Emperatriz o de Pirata del Caribe, y eso no lo vas a cambiar ni tú, ni el párroco del pueblo.

¿Y LOS ADULTOS QUÉ?

Ahora viene lo divertido: Ese señor entrado en años con un bigotazo del 15 que en Carnavales decide ponerse un buen par de tetas. Macho! con ese bigote podrías disfrazarte de Guardia Civil...no! de Vikinga! Y los demás nos reímos, porque nos resulta cómico, y punto. No hacemos una montaña de un grano de arena.



Queridos, en mis años de experiencia con peques he visto niños a los que les encanta el color rosa, que se ponen collares y pulseras...niñas que juegan al fútbol como futuras promesas o llevan el pelo corto (que barbaridad!!!)

Padres del mundo: como profe de la extra-escolar de teatro he disfrazado a sus hijos e hijas de cosas rarísimas, les he pintado la cara como ellos han querido sin importarme que el/ la susodicha quisiera un sol o una mariposa, les he puesto pelucas , he dibujado bigotes y patillas horteras y les he hecho hablar como "pitufos maquineros" o como Carmen de Mairena según tocara interpretar a un personaje femenino o masculino. Y ahí los tienen: felices y contentos, pasándolo en grande y distrayéndose de sus preocupaciones infantiles.


Acabo con una frase que me recordó hace poco Inma, una profe de Dibujo que conocí en Twitter y que me hizo reír, una frase que tenía sus orígenes en unas declaraciones del ex-ministro Wert:



"PADRES DEL MUNDO: TENGAN CUIDADO, DISTRAEMOS Y ADOCTRINAMOS A SUS HIJOS. SOMOS PELIGROSOS"

Como ya dije al ppio, este que escribe no lo sabe todo, por ello os dejo un articulo publicado en EL PAIS que completa este texto que no ha querido ser más que una aproximación al tema:
Si mi hijo quiere vestirse de princesa, ¿qué?



martes, 19 de julio de 2016

"QUERIDO CUÑADO SOCIAL..."

Visualizad la escena:

Reunión familiar. Navidades, verano, puente de la Constitución...da lo mismo, esto es atemporal.
A partir de aquí podéis cambiar los personajes a vuestro antojo, incluso pueden no ser familiares, esto va a gustos.

La madre: -Hijo, tienes 30 y pico ya...como pasa el tiempo
La abuela: -Y ahi lo tienes, sin casarse “atavía”...
El tío (dirigiéndose a la novia del chico con sonrisa “graciosilla”) : Vosotros que pasa? La boda para cuando? Que ya tenéis una edad...
El hermano: eso digo yo! Que queremos irnos de despedida!!Yeeeee!!!
La cuñada: Y yo quiero un sobrino!




El "cuñadismo social":
Como seres sociales que somos nos movemos en círculos que nos influyen de manera positiva o negativa en nuestra vida diaria. Algo que a la vez que nos conecta con otros, nos desconecta con nosotros mismos, rompiendo en cierta manera nuestro tan preciado individualismo.
La llamada “presión social” nos lleva incluso a la perdida de libertad , dado que hacemos nuestras unas expectativas que otros se han creado a nuestro alrededor y que esperan, hagamos realidad. Esto es especialmente relevante en la adolescencia, cuando estamos forjando nuestra personalidad y nuestra existencia como parte de un grupo.

-HOMO HOMINI LUPUS-

La presión social es eso que se siente cuando no sales con cierta persona por ser un “marginado”, por el “que dirán” o por el sentir interno de que eso “puede afectar a tu vida pública o a tu imagen”
La presión social es eso que te obliga a “conseguir un marido” o “hacerle un bombo a tu mujer” "antes de que se os pase el arroz" (esa receta tan universal y tan nombrada más allá de los fogones).
La misma que te dice que tienes que tener tal figura o vestir de determinada manera para ser mejor que los demás.
La que estipula que hay una edad determinada para hacer según que cosas: que a los 25 ya tengas los estudios terminados, que a los 30 estés casado, que a los 40 ya vayas por tu segundo hijo/a o que a los 50 ya eres mayor para que te llamen de determinado puesto de trabajo.



Estos no se pierden una...
¿Sabéis qué? La figura del “cuñadísimo” nos va a seguir siempre y hay demasiadas cosas que probar en esta corta existencia nuestra.


Que cada uno elija a su antojo cómo y cuándo hace lo que quiere, a su ritmo. ¿Quieres casarte? Adelante. ¿Quieres estar soltera? adelante también...¿quieres tener hijos? ¿no? ¿a los 20, a los 30, a los 40? ¡¡Como si quieres aprender a bailar sevillanas o jota aragonesa!! o teñirte el pelo verde o azul pitufo!! ¡¡¡ATRÉVETE!!!
Sin limitaciones, sin miedos, sin complejos. 
Sin pretender que todos te acepten, ¿qué más da?


Nos pasamos nuestra existencia intentando agradar a todo el mundo, hasta que nos damos cuenta de que para ser feliz, al final, lo más sensato es hacer lo que uno considere oportuno. La mayor parte de las veces acabamos arrepintiéndonos de lo que NO hemos hecho.
Enfoquemos nuestro ser en el presente y dejemos para el futuro lo que le pertenece. 
Disfrutemos de que, afortunadamente, los tiempos han cambiado.

Y si nada de esto te funciona, en el próximo entierro te acercas a tu cuñado favorito y le preguntas (como hace él): ¿Qué "cuñao"? ¿tu para cuándo?
Cuñados del mundo: ¡QUE OS DEN!




*Los personajes que aparecen en este post son ficticios, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

**Menos mi cuñada, que si que quiere un sobrino mio y a la que le dedico este post con todo mi cariño.




jueves, 7 de abril de 2016

NO TE CALLES! (EXPERIENCIA II)


Nos llega al mail otro testimonio de una chica atrapada por una violencia que no dejaba rastro, aparentemente. 

"Lidia" nos hace participes de su vivencia con un término que se repite: El "acoso invisible". 



"Me alegra ver como la sociedad cada vez está más concienciada con el tema del acoso escolar, pero es una pena que esté siendo a raíz de la muerte de niños que no querían volver a clase.


Puede ser que a muchos, cuando oís la palabra acoso, se os venga a la mente una agresión física, pero el acoso escolar va mucho más lejos que eso, de hecho según lo que yo conozco y mi propia experiencia las agresiones físicas son las menos frecuentes porque son las que antes ponen en alerta a los padres y profesores.

El verdadero acoso, y el más peligroso, es el que no se ve, el invisible, el que pasa desapercibido hasta que por suerte desaparece o, en el peor de los casos acaba en tragedia. Por suerte para mi desapareció sin más, o simplemente aprendí a lidiar con él y un día dejo de importarme lo que los demás decían.

En mi caso el acoso duró más o menos cinco años, desde quinto de primaria hasta tercero de la ESO y jamás fueron agresiones físicas directas, nunca se lo dije a ningún profesor ni siquiera a mis padres, es algo con lo que lidié yo sola.

Como acabo de decir, nunca fueron agresiones físicas directas, pero sí que hubo alguna agresión física, por ejemplo, recuerdo que cuando estábamos en educación física y tocaba jugar al futbol, siempre me ponían a mí de portera y había muchas ocasiones (sobre todo en las de balón parado) en las que mis compañeros tiraban a dar, meter gol era lo de menos, lo que les divertía era ver como yo me llevaba balonazos para salvar a mi equipo, tardé años en darme cuenta de esto.

Otras veces simplemente se dedicaban a llamarme por teléfono y vacilarme, hasta que consiguieron que dejara de coger el teléfono a los números que no conocía, eso derivó a que actualmente odio hablar por teléfono, de hecho muchas veces no respondo a un teléfono que no tengo grabado en la agenda.
El resto de las situaciones de acoso consistían en mantener una conversación aparentemente normal conmigo y durante la conversación tergiversar lo que yo decía, hacerme sentir mal, desestabilizarme y dejarme en el más profundo ridículo delante de 10 o 15 personas o hacerme sentirme mal por tener curiosidad en clase y preguntarle cosas al profesor, querer saber más, responder a las preguntas que hacían los profesores en clases, etc., cualquier situación era buena para llamarme empollona, llegando hasta el punto de quedarme con dudas, o no participar para que no pudieran meterse conmigo.

Esto solo es una parte de lo que pasé durante esos cinco años, el resto por suerte lo he olvidado o simplemente es que ahora me importa tan poco, que prefiero ocupar mi cabeza con cosas más importantes. Y como siempre me gusta sacar el lado a todas las cosas malas, estas situaciones te hacen más fuerte y te aportan valores fundamentales de aplicación diaria que te hacen ser mejor persona."



¡No te calles nunca, denuncia!


¿Se olvida de verdad? ¿Para siempre? ¿Hasta qué punto puede condicionarnos después?

jueves, 10 de septiembre de 2015

LAS ETIQUETAS SON PARA LA ROPA

Ernest Normand: Pygmalion and Galaica (1886)

Todos lo hacemos, continuamente, cada día. 


Como seres sociales vemos necesario “ordenar” nuestra realidad, nuestro alrededor. Y este es nuestro método, etiquetar, tanto si se trata de la lista de la compra como si hablamos de la gente que nos rodea. El problema es que con este etiquetado no siempre vamos a conseguir el efecto que teníamos previsto.


EL EFECTO PIGMALIÓN

Cierto, muchas veces lo hacemos de forma inconsciente, dejándonos llevar por los prejuicios, sin querer, pero nos convertimos en jueces y verdugos al mismo tiempo, etiquetamos a las personas de modo que condicionamos su comportamiento e incluso el nuestro propio produciendo unas “marcas” que, aunque inicialmente no son visibles, pueden ir apareciendo con el paso del tiempo.
En 1968, Rosenthal y Jacobson realizaron un experimento que consistía en lo siguiente: Frente a un grupo de profesores de escuela se insistió en apuntar hacia cierto grupo de alumnos,escogidos al azar, y señalar que eran excepcionales.
Un año más tarde, se hizo un test a todos los alumnos y aquellos niños que fueron elegidos como “excepcionales” desde el primer momento, obtuvieron mejores resultados.
El efecto Pigmalión está relacionado con lo que se conoce como “la profecía autocumplida”, expresión creada por el sociólogo Robert K. Merton.
Esta profecía es una predicción que una vez lanzada, se convierte en si misma en la causa de que se haga realidad, debido a que se desarrollan una serie de circunstancias favorables que hacen que se cumpla.


ENTONCES, LAS ETIQUETAS ¿SON BUENAS? ¿SON MALAS?

Pues según tengo entendido las cosas ni son blancas, ni son negras. CUIDADO.

Etiquetas negativas: evidentemente nos referimos a aquellas que resaltan aspectos negativos de alguien. No es difícil adivinar que afectan a una persona si o si. Si decimos a un niño “eres un vago” de manera continua en el tiempo el resultado será una perdida de motivación, un niño que terminará por no esforzarse y acabará asumiendo que es un vago, sin más, sin poder para cambiar y dejar de serlo.


Etiquetas positivas: aquellas que versan sobre aspectos positivos y motivacionales. El problema que conllevan es que suelen aprobar en demasía un comportamiento o actitud.

“Eres el mejor”, “nunca fallas” podrían ser algunos ejemplos... aunque en un principio nos pueden parecer un elemento estupendo para reforzar la conducta pueden resultar un arma de doble filo: si todo es maravilloso el niño se esfuerza en que los resultados sigan siendo los mejores, pero al mismo tiempo podría experimentar miedo a no alcanzar las exigencias esperadas e incluso ansiedad al no estar “a la altura” de la etiqueta. Esto podría incluso conllevar situaciones de estrés y frustración que, naturalmente, se reflejará en un descenso de su autoestima.

Con esto, queda claro que de cualquier manera acabará afectando a la persona, por ello debemos de tener cuidado y evitar el etiquetado.

En mi opinión todo debe relativizarse de alguna manera para no caer en este error.
Por ejemplo, si un niño no aprueba un examen habrá que dirigirse de una manera menos incisiva hacia él. Podemos cambiar el dialogo “Eres un vago, así no vas a aprobar nada” por un refuerzo más positivo (pero sin pasarnos) como “quizá no te has esforzado lo suficiente, tendrás que estudiar más para el siguiente...”
Tal vez me he centrado en el mundo de lo social y la educación porque es el que conozco en cierta manera, pero esto mismo es aplicable en el ámbito laboral, por ejemplo.




LAS DEFINICIONES LIMITAN, y por suerte, los seres humanos somo algo más que una definición. Como decía anteriormente dependemos de muchas variables, de nuestro entorno, de nuestra cultura y nos vamos modelando con respecto a éstas. Si nos limitamos a nosotros mismos, limitaremos nuestras capacidades y metas.
Si decidimos que las etiquetas no nos afecten, seremos capaces de muchas cosas, descubriéndonos a nosotros mismos y creciendo como personas.

*LECTURA RECOMENDADA: "El elefante encadenado" de Jorge Bucay