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lunes, 27 de marzo de 2017

#REFLEXIONES: LA RANITA HERVIDA

Erase que se era, en un laboratorio no muy lejano, un grupo de científicos dispuestos a efectuar un sencillo pero interesante experimento...

La prueba A consistía en poner agua en una cazuela y calentarla hasta que la temperatura fuera suficientemente alta. 
Cuando el agua ya hervía introdujeron una pequeña rana dentro del agua.
Evidentemente la rana saltó inmediatamente.

La prueba B tenía los mismos elementos que la primera pero ciertos cambios en su procedimiento.
Metieron a la rana en una cazuela de agua fría y la colocaron en el fuego...y dejaron que el agua se fuera calentando pooooco a poooco.
La ranita no estaba a gusto del todo cuando el agua empezó a calentarse pero siguió con su "baño" sin darse cuenta de que la temperatura iba subiendo en cuestión de minutos. 
Finalmente el agua hervía y la pequeña rana murió sin fuerzas para poder saltar.




Esta breve historia explica lo que se conoce como el "Síndrome de la rana hervida":
La rana no percibe los cambios y acaba hervida. Es mucho más fácil percibir las transformaciones en el medio ambiente cuando son repentinos que cuando son lentos y graduales.
En esta vida moderna que llevamos, debemos detener nuestro frenético ritmo y prestar atención no solo a lo evidente, sino a lo más sutil.

En el contexto que nos ocupa, hablando más concretamente del Bullying y el Cyberbullying (aunque sería extensible a otras como la violencia de género) llegaremos a la conclusión de que si la violencia se ejerce de forma gradual, a un ritmo suficientemente lento, escapa a la conciencia y no provoca, en la mayor parte de los casos 
ninguna reacción, 
ninguna oposición,
ninguna revuelta...

martes, 19 de julio de 2016

"QUERIDO CUÑADO SOCIAL..."

Visualizad la escena:

Reunión familiar. Navidades, verano, puente de la Constitución...da lo mismo, esto es atemporal.
A partir de aquí podéis cambiar los personajes a vuestro antojo, incluso pueden no ser familiares, esto va a gustos.

La madre: -Hijo, tienes 30 y pico ya...como pasa el tiempo
La abuela: -Y ahi lo tienes, sin casarse “atavía”...
El tío (dirigiéndose a la novia del chico con sonrisa “graciosilla”) : Vosotros que pasa? La boda para cuando? Que ya tenéis una edad...
El hermano: eso digo yo! Que queremos irnos de despedida!!Yeeeee!!!
La cuñada: Y yo quiero un sobrino!




El "cuñadismo social":
Como seres sociales que somos nos movemos en círculos que nos influyen de manera positiva o negativa en nuestra vida diaria. Algo que a la vez que nos conecta con otros, nos desconecta con nosotros mismos, rompiendo en cierta manera nuestro tan preciado individualismo.
La llamada “presión social” nos lleva incluso a la perdida de libertad , dado que hacemos nuestras unas expectativas que otros se han creado a nuestro alrededor y que esperan, hagamos realidad. Esto es especialmente relevante en la adolescencia, cuando estamos forjando nuestra personalidad y nuestra existencia como parte de un grupo.

-HOMO HOMINI LUPUS-

La presión social es eso que se siente cuando no sales con cierta persona por ser un “marginado”, por el “que dirán” o por el sentir interno de que eso “puede afectar a tu vida pública o a tu imagen”
La presión social es eso que te obliga a “conseguir un marido” o “hacerle un bombo a tu mujer” "antes de que se os pase el arroz" (esa receta tan universal y tan nombrada más allá de los fogones).
La misma que te dice que tienes que tener tal figura o vestir de determinada manera para ser mejor que los demás.
La que estipula que hay una edad determinada para hacer según que cosas: que a los 25 ya tengas los estudios terminados, que a los 30 estés casado, que a los 40 ya vayas por tu segundo hijo/a o que a los 50 ya eres mayor para que te llamen de determinado puesto de trabajo.



Estos no se pierden una...
¿Sabéis qué? La figura del “cuñadísimo” nos va a seguir siempre y hay demasiadas cosas que probar en esta corta existencia nuestra.


Que cada uno elija a su antojo cómo y cuándo hace lo que quiere, a su ritmo. ¿Quieres casarte? Adelante. ¿Quieres estar soltera? adelante también...¿quieres tener hijos? ¿no? ¿a los 20, a los 30, a los 40? ¡¡Como si quieres aprender a bailar sevillanas o jota aragonesa!! o teñirte el pelo verde o azul pitufo!! ¡¡¡ATRÉVETE!!!
Sin limitaciones, sin miedos, sin complejos. 
Sin pretender que todos te acepten, ¿qué más da?


Nos pasamos nuestra existencia intentando agradar a todo el mundo, hasta que nos damos cuenta de que para ser feliz, al final, lo más sensato es hacer lo que uno considere oportuno. La mayor parte de las veces acabamos arrepintiéndonos de lo que NO hemos hecho.
Enfoquemos nuestro ser en el presente y dejemos para el futuro lo que le pertenece. 
Disfrutemos de que, afortunadamente, los tiempos han cambiado.

Y si nada de esto te funciona, en el próximo entierro te acercas a tu cuñado favorito y le preguntas (como hace él): ¿Qué "cuñao"? ¿tu para cuándo?
Cuñados del mundo: ¡QUE OS DEN!




*Los personajes que aparecen en este post son ficticios, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

**Menos mi cuñada, que si que quiere un sobrino mio y a la que le dedico este post con todo mi cariño.




jueves, 7 de abril de 2016

NO TE CALLES! (EXPERIENCIA II)


Nos llega al mail otro testimonio de una chica atrapada por una violencia que no dejaba rastro, aparentemente. 

"Lidia" nos hace participes de su vivencia con un término que se repite: El "acoso invisible". 



"Me alegra ver como la sociedad cada vez está más concienciada con el tema del acoso escolar, pero es una pena que esté siendo a raíz de la muerte de niños que no querían volver a clase.


Puede ser que a muchos, cuando oís la palabra acoso, se os venga a la mente una agresión física, pero el acoso escolar va mucho más lejos que eso, de hecho según lo que yo conozco y mi propia experiencia las agresiones físicas son las menos frecuentes porque son las que antes ponen en alerta a los padres y profesores.

El verdadero acoso, y el más peligroso, es el que no se ve, el invisible, el que pasa desapercibido hasta que por suerte desaparece o, en el peor de los casos acaba en tragedia. Por suerte para mi desapareció sin más, o simplemente aprendí a lidiar con él y un día dejo de importarme lo que los demás decían.

En mi caso el acoso duró más o menos cinco años, desde quinto de primaria hasta tercero de la ESO y jamás fueron agresiones físicas directas, nunca se lo dije a ningún profesor ni siquiera a mis padres, es algo con lo que lidié yo sola.

Como acabo de decir, nunca fueron agresiones físicas directas, pero sí que hubo alguna agresión física, por ejemplo, recuerdo que cuando estábamos en educación física y tocaba jugar al futbol, siempre me ponían a mí de portera y había muchas ocasiones (sobre todo en las de balón parado) en las que mis compañeros tiraban a dar, meter gol era lo de menos, lo que les divertía era ver como yo me llevaba balonazos para salvar a mi equipo, tardé años en darme cuenta de esto.

Otras veces simplemente se dedicaban a llamarme por teléfono y vacilarme, hasta que consiguieron que dejara de coger el teléfono a los números que no conocía, eso derivó a que actualmente odio hablar por teléfono, de hecho muchas veces no respondo a un teléfono que no tengo grabado en la agenda.
El resto de las situaciones de acoso consistían en mantener una conversación aparentemente normal conmigo y durante la conversación tergiversar lo que yo decía, hacerme sentir mal, desestabilizarme y dejarme en el más profundo ridículo delante de 10 o 15 personas o hacerme sentirme mal por tener curiosidad en clase y preguntarle cosas al profesor, querer saber más, responder a las preguntas que hacían los profesores en clases, etc., cualquier situación era buena para llamarme empollona, llegando hasta el punto de quedarme con dudas, o no participar para que no pudieran meterse conmigo.

Esto solo es una parte de lo que pasé durante esos cinco años, el resto por suerte lo he olvidado o simplemente es que ahora me importa tan poco, que prefiero ocupar mi cabeza con cosas más importantes. Y como siempre me gusta sacar el lado a todas las cosas malas, estas situaciones te hacen más fuerte y te aportan valores fundamentales de aplicación diaria que te hacen ser mejor persona."



¡No te calles nunca, denuncia!


¿Se olvida de verdad? ¿Para siempre? ¿Hasta qué punto puede condicionarnos después?

martes, 2 de febrero de 2016

HABLEMOS DE "BULLYING". PARTE 1: ¿A QUE LLAMAMOS "BULLYING"?

Fotograma de la pelicula "Cobardes" (2008) cuyo argumento trata el acoso escolar


UNA BREVE APROXIMACIÓN...

“Bullying” es un vocablo ingles que se traduce como acoso o intimidación. Lamentablemente este termino está de moda debido a los cuantiosos casos que se están dando en colegios e institutos y que llevan a algunos menores en edad escolar a vivir situaciones de inusitada violencia.

El acoso escolar no es, para nada, un fenómeno exclusivo de nuestros días. Ya en los años 70 el investigador Dan Olweus fue el primero en emplear dicha terminología después de un estudio a largo plazo llevado a cabo en Suecia y que culmino con un programa anti-acoso para las escuelas de Noruega.

Desde siempre ha existido la figura del “matón” de la clase, ese personaje dedicado a intimidar a ciertos alumnos y tenerlos a su merced, aprovechándose de la victima y humillándolo delante de un grupo, en la mayor parte de los casos, con el fin de obtener un beneficio.

Si bien es cierto, que con los años y los cambios culturales, el fenómeno del bullying ha adquirido una gravedad que ha derivado en un importante problema social.


PERO...¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL BULLYING?

Cuando utilizamos este termino lo hacemos pensando en cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico que se produce de forma intencionada y reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Está presente en casi cualquier lugar y no es exclusivo de un sector determinado de la sociedad.

Aquel que lo ejerce, lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, agresiones o insultos y así tenerlo bajo su completo dominio durante meses e incluso años.
La victima sufre silenciosa en la mayoría de los casos, el maltrato al que es sometido le hace sentir dolor, angustia y miedo, hasta tal punto que puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.

En España, en el año 2007, se realizó el informe Cisneros X sobre “Acoso y Violencia Escolar en España”, llevado a cabo por los profesores Piñuel y Oñate.
Este estudio reveló que un 23.4% de los alumnos matriculados entre segundo de primaria y primero de bachiller eran víctimas del bullying.

Hoy en día en España se calcula que alrededor del 2% de los niños y jóvenes españoles sufren acoso escolar de forma constante y un 6% más lo vive de forma esporádica. El Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA) señaló, recientemente, que un 49% de los estudiantes dice haber sido insultado o criticado en el colegio o instituto y un 14% reconoce haber pegado, alguna vez, a un compañero.

A pesar de que los índices son aún más elevados en países como EEUU, Francia, Reino Unido o Alemania, el porcentaje de casos en nuestro país es demasiado alto para seguir pensando que se trata de casos aislados.

AQUÍ podéis consultar el 

"INFORME CISNEROS X SOBRE 
ACOSO Y VIOLENCIA ESCOLAR EN ESPAÑA"




TIPOS DE BULLYING:




  • Psicológico:
Hablamos de una intimidación, manipulación, e incluso constantes amenazas hacia la víctima. El objetivo es dañar la autoestima de quien está siendo acosado, traduciéndose en sensaciones de pánico difíciles de detectar por parte de padres o profesores.

  • Verbal:
Se trata de humillar a la victima con el fin de discriminar, difundir mentiras o rumores o hacer bromas insultantes mediante el uso de insultos o apodos despectivos.

  • Físico:
Es el tipo de acoso más común. Este implica todo tipo de golpes,empujones e incluso palizas por parte de uno o más agresores, contra una sola víctima. En muchos casos también se producen robos o daños intencionados hacia pertenencias del acosado.

  • Cyberbullying:
Con el avance de las nuevas tecnologías, la existencia de este tipo de actos, que implican acosar a otras personas de forma virtual son cada vez más frecuentes. Se busca la humillación a través de canales variados, como pueden ser las redes sociales, webs, blogs, o servicios de mail.

  • Sexual:
Se presenta cuando existe una inducción al abuso sexual. Comentarios obscenos, tocamientos no consentidos y negados por el acosador, presiones para cometer actos que la victima no quiere (besar, dejarse tocar...), etc.

  • Exclusión social:
El fin de este es aislar a un individuo del resto del grupo, excluyéndolo e ignorándolo, malintencionadamente negándole la participación directa.

jueves, 10 de septiembre de 2015

LAS ETIQUETAS SON PARA LA ROPA

Ernest Normand: Pygmalion and Galaica (1886)

Todos lo hacemos, continuamente, cada día. 


Como seres sociales vemos necesario “ordenar” nuestra realidad, nuestro alrededor. Y este es nuestro método, etiquetar, tanto si se trata de la lista de la compra como si hablamos de la gente que nos rodea. El problema es que con este etiquetado no siempre vamos a conseguir el efecto que teníamos previsto.


EL EFECTO PIGMALIÓN

Cierto, muchas veces lo hacemos de forma inconsciente, dejándonos llevar por los prejuicios, sin querer, pero nos convertimos en jueces y verdugos al mismo tiempo, etiquetamos a las personas de modo que condicionamos su comportamiento e incluso el nuestro propio produciendo unas “marcas” que, aunque inicialmente no son visibles, pueden ir apareciendo con el paso del tiempo.
En 1968, Rosenthal y Jacobson realizaron un experimento que consistía en lo siguiente: Frente a un grupo de profesores de escuela se insistió en apuntar hacia cierto grupo de alumnos,escogidos al azar, y señalar que eran excepcionales.
Un año más tarde, se hizo un test a todos los alumnos y aquellos niños que fueron elegidos como “excepcionales” desde el primer momento, obtuvieron mejores resultados.
El efecto Pigmalión está relacionado con lo que se conoce como “la profecía autocumplida”, expresión creada por el sociólogo Robert K. Merton.
Esta profecía es una predicción que una vez lanzada, se convierte en si misma en la causa de que se haga realidad, debido a que se desarrollan una serie de circunstancias favorables que hacen que se cumpla.


ENTONCES, LAS ETIQUETAS ¿SON BUENAS? ¿SON MALAS?

Pues según tengo entendido las cosas ni son blancas, ni son negras. CUIDADO.

Etiquetas negativas: evidentemente nos referimos a aquellas que resaltan aspectos negativos de alguien. No es difícil adivinar que afectan a una persona si o si. Si decimos a un niño “eres un vago” de manera continua en el tiempo el resultado será una perdida de motivación, un niño que terminará por no esforzarse y acabará asumiendo que es un vago, sin más, sin poder para cambiar y dejar de serlo.


Etiquetas positivas: aquellas que versan sobre aspectos positivos y motivacionales. El problema que conllevan es que suelen aprobar en demasía un comportamiento o actitud.

“Eres el mejor”, “nunca fallas” podrían ser algunos ejemplos... aunque en un principio nos pueden parecer un elemento estupendo para reforzar la conducta pueden resultar un arma de doble filo: si todo es maravilloso el niño se esfuerza en que los resultados sigan siendo los mejores, pero al mismo tiempo podría experimentar miedo a no alcanzar las exigencias esperadas e incluso ansiedad al no estar “a la altura” de la etiqueta. Esto podría incluso conllevar situaciones de estrés y frustración que, naturalmente, se reflejará en un descenso de su autoestima.

Con esto, queda claro que de cualquier manera acabará afectando a la persona, por ello debemos de tener cuidado y evitar el etiquetado.

En mi opinión todo debe relativizarse de alguna manera para no caer en este error.
Por ejemplo, si un niño no aprueba un examen habrá que dirigirse de una manera menos incisiva hacia él. Podemos cambiar el dialogo “Eres un vago, así no vas a aprobar nada” por un refuerzo más positivo (pero sin pasarnos) como “quizá no te has esforzado lo suficiente, tendrás que estudiar más para el siguiente...”
Tal vez me he centrado en el mundo de lo social y la educación porque es el que conozco en cierta manera, pero esto mismo es aplicable en el ámbito laboral, por ejemplo.




LAS DEFINICIONES LIMITAN, y por suerte, los seres humanos somo algo más que una definición. Como decía anteriormente dependemos de muchas variables, de nuestro entorno, de nuestra cultura y nos vamos modelando con respecto a éstas. Si nos limitamos a nosotros mismos, limitaremos nuestras capacidades y metas.
Si decidimos que las etiquetas no nos afecten, seremos capaces de muchas cosas, descubriéndonos a nosotros mismos y creciendo como personas.

*LECTURA RECOMENDADA: "El elefante encadenado" de Jorge Bucay