Mostrando entradas con la etiqueta capacidades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capacidades. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de marzo de 2017

#REFLEXIONES: LA RANITA HERVIDA

Erase que se era, en un laboratorio no muy lejano, un grupo de científicos dispuestos a efectuar un sencillo pero interesante experimento...

La prueba A consistía en poner agua en una cazuela y calentarla hasta que la temperatura fuera suficientemente alta. 
Cuando el agua ya hervía introdujeron una pequeña rana dentro del agua.
Evidentemente la rana saltó inmediatamente.

La prueba B tenía los mismos elementos que la primera pero ciertos cambios en su procedimiento.
Metieron a la rana en una cazuela de agua fría y la colocaron en el fuego...y dejaron que el agua se fuera calentando pooooco a poooco.
La ranita no estaba a gusto del todo cuando el agua empezó a calentarse pero siguió con su "baño" sin darse cuenta de que la temperatura iba subiendo en cuestión de minutos. 
Finalmente el agua hervía y la pequeña rana murió sin fuerzas para poder saltar.




Esta breve historia explica lo que se conoce como el "Síndrome de la rana hervida":
La rana no percibe los cambios y acaba hervida. Es mucho más fácil percibir las transformaciones en el medio ambiente cuando son repentinos que cuando son lentos y graduales.
En esta vida moderna que llevamos, debemos detener nuestro frenético ritmo y prestar atención no solo a lo evidente, sino a lo más sutil.

En el contexto que nos ocupa, hablando más concretamente del Bullying y el Cyberbullying (aunque sería extensible a otras como la violencia de género) llegaremos a la conclusión de que si la violencia se ejerce de forma gradual, a un ritmo suficientemente lento, escapa a la conciencia y no provoca, en la mayor parte de los casos 
ninguna reacción, 
ninguna oposición,
ninguna revuelta...

lunes, 5 de septiembre de 2016

CATALINA DE ERAUSO: LA MONJA ALFEREZ

Me llena de orgullo y satisfacción (y eso que no soy de "sangre azul"...) escribir este post sobre #mujeresquesonhistoria. Hace algunos años que me dieron a conocer a ésta rebelde sin causa, que fue capaz de conseguir lo que quiso aunque el camino estuviera plagado de pedruscos...




UNA INFANCIA REBELDE


Catalina nació en 1585 en San Sebastián, en el seno de una familia acomodada. Su padre, importante militar comandante de la provincia vasca a las órdenes del rey Felipe III, la internaría a la temprana edad de 4 años en un convento de monjas dominicas junto con dos de sus hermanas. 

Poco pudieron hacer las monjas con una muchacha de tal carácter, así que pronto decidieron trasladarla a otro monasterio, donde las normas eran mucho más estrictas. Allí vivió hasta los 15 años, educándose según los criterios del catolicismo y aprendiendo "las labores propias de su sexo" para posteriormente poder ser desposada "como Dios manda". 
Tras varios enfrentamientos y habiendo incluso llegado a las manos con una novicia viuda llamada Dña Catalina de Aliri, fue recluida en su celda. 
Mas no habían muros suficientemente gruesos para detener a la joven Catalina: la víspera de San José del año 1600, encontró las llaves del convento colgadas en un rincón y aprovechó para huir sin ser vista.


LA TRANSFORMACIÓN Y SU ETAPA DE PRÓFUGA


Liberada de su encierro, se echó al monte, donde vistió ropajes de hombre que encontró y cortó su melena. Su rostro ya era bastante masculino y su "falta de hermosura" la hizo pasar desapercibida, circunstancia que aprovechó para trabajar como paje de diferentes señores importantes y viajar a otras ciudades como Vitoria, Valladolid o Estela encargándose de diferentes trabajos y aprendiendo latín.

Finalmente decidió regresar a su ciudad natal, donde convivió como varón e incluso interactuó con miembros de su familia sin llegar a ser reconocida. Pasado el tiempo llegó al Puerto de Pasajes (en Guipuzcoa) donde embarcó hacia San Lucar de Barrameda donde consiguió un puesto de grumete que le llevó al destino soñado durante años: las Indias.


AVENTURAS EN AMÉRICA


Llegó a Perú, donde ejerció como comerciante, pero sus constantes riñas con diferentes contrincantes la llevaron a vivir constantemente de un lado a otro, viajando así por diferentes ciudades como la actual Venezuela, Ecuador y finalmente se alistó a las órdenes del Capitán Gonzalo Rodríguez que en aquel entonces andaba embarcado en la conquista de Chile. Allí luchó contra los indios mapuches ganando la fama de ser valiente y hábil con las armas sin que fuera descubierta su verdadera identidad. 

En la batalla de Valdivia consiguió el grado de Alférez e incluso, hubiera llegado a capitán de no ser por las envidias que despertaba y por ciertos rumores que la acusaban de ser cruel y despiada.
Presa en diferentes cárceles por rencillas y disputas, llegó incluso a ser condenada a muerte logrando escapar. 
En 1623, al ser detenida de nuevo, pidió clemencia al obispo Agustín de Carvajal, al que confesó que era en realidad una mujer y que había estado en un convento. 
El Obispo hizo llamar a unas matronas que confirmaran el hecho e incluso aseveraron que era virgen, por ello la iglesia tuvo en consideración protegerla y mandarla de nuevo a España.

DE VUELTA


Ya en España, Felipe VII la recibió en persona, concediéndole una pensión por sus servicios a la corona en la conquista de Chile. No solo eso, el monarca respetó su graduación militar a la vez que le permitió seguir usando su nombre masculino.


Pero esto no acaba aqui: de sus andanzas y aventuras se hizo eco en toda Europa y en un viaje a Roma, el papa Urbano VIII, admirado por la presencia de tal personaje, la autorizó a continuar vistiendo de hombre.

Se despidió de Italia, y de su vida militar, en 1626 con un enfrentamiento con un cardenal que le reprochó que “no tenía más defecto que ser español”, a lo que Catalina respondió orgullosa: “A mí me parece, señor, que no tengo otra cosa buena”.

En 1630 volvió a America, donde murió (aun sin certeza del lugar y fecha exactos) hacia el año del Señor de 1650.








jueves, 7 de abril de 2016

NO TE CALLES! (EXPERIENCIA II)


Nos llega al mail otro testimonio de una chica atrapada por una violencia que no dejaba rastro, aparentemente. 

"Lidia" nos hace participes de su vivencia con un término que se repite: El "acoso invisible". 



"Me alegra ver como la sociedad cada vez está más concienciada con el tema del acoso escolar, pero es una pena que esté siendo a raíz de la muerte de niños que no querían volver a clase.


Puede ser que a muchos, cuando oís la palabra acoso, se os venga a la mente una agresión física, pero el acoso escolar va mucho más lejos que eso, de hecho según lo que yo conozco y mi propia experiencia las agresiones físicas son las menos frecuentes porque son las que antes ponen en alerta a los padres y profesores.

El verdadero acoso, y el más peligroso, es el que no se ve, el invisible, el que pasa desapercibido hasta que por suerte desaparece o, en el peor de los casos acaba en tragedia. Por suerte para mi desapareció sin más, o simplemente aprendí a lidiar con él y un día dejo de importarme lo que los demás decían.

En mi caso el acoso duró más o menos cinco años, desde quinto de primaria hasta tercero de la ESO y jamás fueron agresiones físicas directas, nunca se lo dije a ningún profesor ni siquiera a mis padres, es algo con lo que lidié yo sola.

Como acabo de decir, nunca fueron agresiones físicas directas, pero sí que hubo alguna agresión física, por ejemplo, recuerdo que cuando estábamos en educación física y tocaba jugar al futbol, siempre me ponían a mí de portera y había muchas ocasiones (sobre todo en las de balón parado) en las que mis compañeros tiraban a dar, meter gol era lo de menos, lo que les divertía era ver como yo me llevaba balonazos para salvar a mi equipo, tardé años en darme cuenta de esto.

Otras veces simplemente se dedicaban a llamarme por teléfono y vacilarme, hasta que consiguieron que dejara de coger el teléfono a los números que no conocía, eso derivó a que actualmente odio hablar por teléfono, de hecho muchas veces no respondo a un teléfono que no tengo grabado en la agenda.
El resto de las situaciones de acoso consistían en mantener una conversación aparentemente normal conmigo y durante la conversación tergiversar lo que yo decía, hacerme sentir mal, desestabilizarme y dejarme en el más profundo ridículo delante de 10 o 15 personas o hacerme sentirme mal por tener curiosidad en clase y preguntarle cosas al profesor, querer saber más, responder a las preguntas que hacían los profesores en clases, etc., cualquier situación era buena para llamarme empollona, llegando hasta el punto de quedarme con dudas, o no participar para que no pudieran meterse conmigo.

Esto solo es una parte de lo que pasé durante esos cinco años, el resto por suerte lo he olvidado o simplemente es que ahora me importa tan poco, que prefiero ocupar mi cabeza con cosas más importantes. Y como siempre me gusta sacar el lado a todas las cosas malas, estas situaciones te hacen más fuerte y te aportan valores fundamentales de aplicación diaria que te hacen ser mejor persona."



¡No te calles nunca, denuncia!


¿Se olvida de verdad? ¿Para siempre? ¿Hasta qué punto puede condicionarnos después?

martes, 8 de diciembre de 2015

IMAGINA

Imagina a una mujer que cobra lo mismo que un hombre por el mismo trabajo. Una mujer a la que nadie critica por su forma de vestir. A la que no se le levanta una mano, a la que no toman por "el sexo débil"...

Imagina a un anciano acompañado de su familia, alguien que no conoce la soledad impuesta, alguien a quien no se recurre solo a la hora de decirle adiós, de cobrar una herencia, de hacer un reparto. Alguien a quien no se trata como un juguete roto, a quien no se toma por loco, a quien no se llama viejo despectivamente, como ignorando que todos lo seremos algún día ( y el que no lo haga, pobre de él/ella...)

Imagina un mundo sin desprecios, sin marginados, personas con capacidades distintas tan útiles como las tuyas o las mías. Imagina las mismas oportunidades para todos, los mismos derechos, independientemente de su lugar de origen, de su raza, de su sexo...

Imagina una infancia feliz para todos los niños del mundo. Una infancia en la que no cabe el sufrimiento, ni un dolor distinto al que se siente cuando te raspas una rodilla o se muere aquella tortuga que compraste en una feria. Una infancia sin trabajos forzados, sin traumas, sin marcas.

Imagina un mundo sin guerras, sin gente huyendo de su casa por culpa del odio, de las luchas de poder entre gobernantes, de intereses...

Imagina que el dinero no existe, que nada se compra ni se vende, que lo económico no domina el mundo, que nadie es dueño de nada ni de nadie...

Imagina que la religión es solo una creencia más, que no controla vidas, que no provoca cruzadas, que no abusa de nadie, que no se convierte en negocio, que no pretende adoctrinar, que comulga con las ideas que promueve...

Hace años que conozco esta canción.
Hace años que estas ideas crecen cada día más dentro de esta cabecita loca de futuro trabajador social. 
Hace un año aproximadamente que decidí reflejarlo en el lienzo de mi cuerpo como queriendo dejar constancia de lo que he venido a hacer después de algún que otro tropiezo vital. 
Hace años ya que me enfrento a una realidad de violencia desmesurada, de infancias truncadas y gentes rechazadas, consciente de que lo que me enseñan en la carrera nada o casi nada tiene que ver con el mundo fuera de los libros.


Y aun así, nada ni nadie puede evitar que quiera cambiar el mundo, por poco que sea. Como diría Lennon, hoy que se cumplen 35 años de su asesinato: 

“Podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único…”

Seguiremos soñando, pero sobretodo, seguiremos luchando.


lunes, 23 de noviembre de 2015

BREVE CRÓNICA DE UNA TARDE DE PREMIOS

Hace unas dos semanas recibía un e-mail de Laura Gomez, sorprendiéndome con algo que no me esperaba: era finalista en el "I Premio Escuela Infantil" por el proyecto "TODOS SALIMOS GANANDO"del CEIP MEJICO. 
No cabía en mi, aun a la espera de saber si me llevaría alguno de los galardones, la satisfacción ya era inmensa. De manera formal y mediante una colorida invitación nos invitaban a la entrega de premios el jueves 19 de Noviembre. 
Y llegó el día: allí nos presentamos, hechos un pincel y con los nervios a flor de piel. Un acontecimiento especial, una experiencia nueva y una oportunidad para que reconocieran el esfuerzo de mucha gente.
Tras la bienvenida y la actuación musical de futuras promesas de la música llegadas desde la escuela infantil "El Mundo de Mozart" llegaba el momento que mucha gente esperábamos. Uno a uno se fueron entregando los premios: Docentes y equipos educativos venidos de todo el país agradecían de forma entusiasta el esfuerzo de mucha gente inmersa en proyectos increíbles que convierten la educación en algo innovador y con gran futuro. Maestros y educadores que se desviven cada día por dar lo mejor de ellos y trasmitírselo de forma efectiva sus alumnos. Ilusiones convertidas en realidades gracias a "buscadores" que no se conforman con seguir las guías.
Todo estaba resultando muy gratificante y era gracias a la gente que allí se había reunido.
Esperad! "MENCIONES ESPECIALES" se anuncian desde el escenario...¿sería nuestro momento?
Lo era. "Mención especial al colegio Méjico por su proyecto de integración escolar..." sonaba desde el atril del escenario. Y venía de la encantadora voz de Laura precisamente. El corazón a mil por hora y todavía quedaba lo "difícil":el discurso.








Desde este pequeño rincón vuelvo a dar las gracias de nuevo a Laura Gomez, por aquella primera oportunidad de colaboración con la revista, y a la editorial "Siena" por ofrecer un espacio de intercambio entre centros de toda España; a Almudena Armijo, directora del CEIP Méjico y responsable del proyecto de inclusión que se lleva a cabo en el centro, abrazando una educación de todos y para todos, un reto conseguido tras años de trabajo y gracias a la labor de muchos profesionales que cada día se dejan la piel en nuestro cole y de los que me siento muy orgulloso. Aunque suene típico decirlo: ESTE PREMIO ES VUESTRO!!!! y es que un servidor solo se dedicó a plasmar aquello en lo que colabora y disfruta día a día.
Y a Ana Isabel Ojea y Mery por acompañarme también en aquella tarde tan especial para todos. 
¡¡¡MIL GRACIAS DE CORAZÓN!!!! 






¡¡¡Y ENHORABUENA A TODOS LOS PREMIADOS!!! 


jueves, 10 de septiembre de 2015

LAS ETIQUETAS SON PARA LA ROPA

Ernest Normand: Pygmalion and Galaica (1886)

Todos lo hacemos, continuamente, cada día. 


Como seres sociales vemos necesario “ordenar” nuestra realidad, nuestro alrededor. Y este es nuestro método, etiquetar, tanto si se trata de la lista de la compra como si hablamos de la gente que nos rodea. El problema es que con este etiquetado no siempre vamos a conseguir el efecto que teníamos previsto.


EL EFECTO PIGMALIÓN

Cierto, muchas veces lo hacemos de forma inconsciente, dejándonos llevar por los prejuicios, sin querer, pero nos convertimos en jueces y verdugos al mismo tiempo, etiquetamos a las personas de modo que condicionamos su comportamiento e incluso el nuestro propio produciendo unas “marcas” que, aunque inicialmente no son visibles, pueden ir apareciendo con el paso del tiempo.
En 1968, Rosenthal y Jacobson realizaron un experimento que consistía en lo siguiente: Frente a un grupo de profesores de escuela se insistió en apuntar hacia cierto grupo de alumnos,escogidos al azar, y señalar que eran excepcionales.
Un año más tarde, se hizo un test a todos los alumnos y aquellos niños que fueron elegidos como “excepcionales” desde el primer momento, obtuvieron mejores resultados.
El efecto Pigmalión está relacionado con lo que se conoce como “la profecía autocumplida”, expresión creada por el sociólogo Robert K. Merton.
Esta profecía es una predicción que una vez lanzada, se convierte en si misma en la causa de que se haga realidad, debido a que se desarrollan una serie de circunstancias favorables que hacen que se cumpla.


ENTONCES, LAS ETIQUETAS ¿SON BUENAS? ¿SON MALAS?

Pues según tengo entendido las cosas ni son blancas, ni son negras. CUIDADO.

Etiquetas negativas: evidentemente nos referimos a aquellas que resaltan aspectos negativos de alguien. No es difícil adivinar que afectan a una persona si o si. Si decimos a un niño “eres un vago” de manera continua en el tiempo el resultado será una perdida de motivación, un niño que terminará por no esforzarse y acabará asumiendo que es un vago, sin más, sin poder para cambiar y dejar de serlo.


Etiquetas positivas: aquellas que versan sobre aspectos positivos y motivacionales. El problema que conllevan es que suelen aprobar en demasía un comportamiento o actitud.

“Eres el mejor”, “nunca fallas” podrían ser algunos ejemplos... aunque en un principio nos pueden parecer un elemento estupendo para reforzar la conducta pueden resultar un arma de doble filo: si todo es maravilloso el niño se esfuerza en que los resultados sigan siendo los mejores, pero al mismo tiempo podría experimentar miedo a no alcanzar las exigencias esperadas e incluso ansiedad al no estar “a la altura” de la etiqueta. Esto podría incluso conllevar situaciones de estrés y frustración que, naturalmente, se reflejará en un descenso de su autoestima.

Con esto, queda claro que de cualquier manera acabará afectando a la persona, por ello debemos de tener cuidado y evitar el etiquetado.

En mi opinión todo debe relativizarse de alguna manera para no caer en este error.
Por ejemplo, si un niño no aprueba un examen habrá que dirigirse de una manera menos incisiva hacia él. Podemos cambiar el dialogo “Eres un vago, así no vas a aprobar nada” por un refuerzo más positivo (pero sin pasarnos) como “quizá no te has esforzado lo suficiente, tendrás que estudiar más para el siguiente...”
Tal vez me he centrado en el mundo de lo social y la educación porque es el que conozco en cierta manera, pero esto mismo es aplicable en el ámbito laboral, por ejemplo.




LAS DEFINICIONES LIMITAN, y por suerte, los seres humanos somo algo más que una definición. Como decía anteriormente dependemos de muchas variables, de nuestro entorno, de nuestra cultura y nos vamos modelando con respecto a éstas. Si nos limitamos a nosotros mismos, limitaremos nuestras capacidades y metas.
Si decidimos que las etiquetas no nos afecten, seremos capaces de muchas cosas, descubriéndonos a nosotros mismos y creciendo como personas.

*LECTURA RECOMENDADA: "El elefante encadenado" de Jorge Bucay