¡¡¡¡SEGUIREMOS!!!!
Mostrando entradas con la etiqueta objetivos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta objetivos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 9 de marzo de 2016
lunes, 29 de febrero de 2016
NO TE CALLES! (EXPERIENCIA I)
Ella es "Maria" (aunque ha pedido difusión personalmente, yo prefiero no dar su nombre completo para respetar su intimidad) una chica de treintaytantos, con su vida ya resuelta, pero que como tantos otros vivió una realidad que entonces quedaba "en agua de borrajas".
Es hora de darles voz a los que en su momento callaron, y a los que ya jamás hablarán...
María lo explica de forma breve y contundente: "HAY QUE AYUDARLES"
"Ya que en estos días se está hablando tanto del acoso escolar, me apetece plantearlo en mi muro y, de paso, sacar un episodio un tanto doloroso de mi vida personal.
Muchos me veis segura, con aplomo y aparentemente feliz. Pues bien, "la procesión va por dentro" como se suele decir. He aprendido a sonreír gracias a la adversidad y a los momentos duros.
Sí, yo también he sufrido bullying.
Desde amenazas anónimas por carta a mí misma y toda mi familia, a agresiones físicas e insultos de toda clase... No hicieron mella en mis notas (porque se suele decir que el acosado suspende) ni hicieron que no quisiera ir a clase; (es más, nunca cambié de colegio, ni lo deseé nunca) el hecho es que todas estas horribles experiencias crearon una nueva María.
Creo que sólo fui feliz desde la Universidad, tal vez porque no conocía a nadie que cursara mis estudios, o porque disfrutaba de ese anonimato; y cuando marché para Italia, ya no os cuento.
Así que antes de que penséis o me digáis "tienes mucho aplomo", "transmites seguridad", "siempre se te ve feliz y sonriente"... Qué sepáis que yo he tenido momentos muy duros y que, tras esa sonrisa, se esconde mucho dolor que aún me cuesta hacer cicatrizar.
Dejo esta canción, de un grupo de mi generación que nunca me gustó. Los encontraba repelentes, y en cuanto pude crecer, escuché con atención este tema, que lo encuentro humillante a más no poder.
Creo que si todos consentimos el acoso, callamos ante el mismo, humillamos al de al lado porque tiene granos, gafas, es gordo o, en mi caso, ser tímida y buena persona... No hacemos nada. No podemos quedarnos de brazos cruzados.
Tenemos que ayudarles, prestarles voz y aliento, que no se encuentren solos. A mí nunca nadie me ayudó y, tal vez, éste sea el motivo por el que ahora prefiero gozar de cierta libertad e independencia.
Gracias por haber leído todo el rollo. Se agradecería también un poquito de difusión aunque esta sea virtual Emoticón smile
Buenas noches."
Puede que ésta sea la primera de muchas experiencias a las que daré cabida en el blog, con la esperanza de que algún día, este tema se resuelva de manera eficaz y para siempre.
Si alguien tiene algo que decir, que hable ahora y no calle para siempre. ESCRÍBEME.
Tu aportación es importante. No publicaré nada que tu no quieras.
Etiquetas:
acoso escolar,
bullying,
ciberbullying,
colaboración,
educación,
etiqueta,
humanos,
objetivos,
petición,
prejuicios,
problemas,
profesionales,
reflexión,
sociedad,
trabajo social,
valores
martes, 5 de enero de 2016
CARTA DE MI NIÑO INTERIOR A LOS MAGOS DE ORIENTE...
Queridos
Reyes Magos de Oriente,
este
año he sido bueno y me he portado muy bien....(Esto empezaba así
siempre, ¿verdad?)
Hace
ya algún tiempo que no os escribo, pues alguien, de golpe y porrazo,
me dijo un día que debía dejar de creer en vosotros porque “ya
era mayor”. Tengo que decíos que nunca os abandoné del todo, ya
que siempre intenté ponerle un punto de ilusión aunque ya conociera
ciertas verdades...
El
caso es que este año me he decidido a ponerme en contacto de nuevo
con los tres y pedir algún que otro favor...
Quiero
que los niños y las niñas como yo dejen atrás las diferencias, que
se preocupen por los demás sin que les importe el país del que
vengamos cada uno, la religión que practiquemos o el dinero que
tengan nuestros papás en sus huchas de mayores.
Como
niño, quiero expresar lo que siento sin que nadie me diga que lloro
como una nena o que me deje de mariconadas. No tengo que ser más
macho que nadie ni tengo que ir demostrándolo continuamente. No.
Quiero pensar y sentir lo que yo quiera.
De
la misma forma os pido que mis amigas chicas puedan vestir, querer o
pensar como les de la gana y no tengan que escuchar la palabra
“guarra” o “zorra” solo porque hacen lo que quieren, sin
molestar a nadie. Que nadie las culpe de algo tan grave como una
violación y que se les pague lo mismo que a nosotros los chicos por
su trabajo.
Lo
que si me encantaría es pasar más tiempo con papá y mamá y
disfrutarlos al máximo.
No
me hacen falta tantos juguetes, la verdad, no es necesario que
compréis mi cariño con la última videoconsola o con la muñeca con
más accesorios de la tienda. Yo no quiero eso, porque a los 4 días
me aburriré y no servirá de nada. Además me da rabia ver como los
niños y la niñas discuten luego en el cole, compitiendo por ver
quien tiene más y mejores regalos. Yo, aunque soy pequeño, vivo con
un cuerpo y un cerebro de mayor y se de sobra que hay niños que no
pueden porque sus papás no trabajan y para ellos es muy triste y muy
doloroso.
Quiero
más tardes en el parque, para mi y para todos mis compañeros. Que
se nos tenga más en cuenta a la hora de tomar decisiones que nos
afecten y que se nos consulte: somos niños, no un mueble, pensamos y
tenemos ideas. Necesitamos disciplina, pero también que se nos
reconozca cuando lo hacemos bien, a todos los mayores les gusta que
les den una palmadita en la espalda de vez en cuando ¿no? Pues a
nosotros también.
Quiero
que el papá de Juan encuentre un trabajo pronto, pero uno bueno, que
no dure solo dos días y que le paguen lo justo.
Para
la mamá de Carla, las pastillas para su enfermedad ( está malita de
“patitis” o algo así, que yo no se que es...).
A
Luis y Ana a ver si podéis traerle una casa nueva ( la suya se la
quieren quitar) y para Andrés, ojala podáis poner rampas por todas
partes, para que pueda ir con su silla...¡hasta el infinito y más allá!
Creo
que ya está todo. Yo con crecer feliz y rodeado de la gente que
quiero estoy más que satisfecho. Este año os podéis ahorrar mi
regalo.
Se
que escribo un poco tarde y que igual ya estáis de camino. No hace
falta que lo traigáis todo de una, se que vuestra magia dura más de
una noche. Gracias por todo. Firmado:
Carlitos
Pd:
Os dejo leche y galletas como cada año en la ventana de mi cuarto.
Etiquetas:
año,
celebracion,
celebración,
consumismo,
cuentos,
educación,
género,
humanos,
inclusión,
juguetes,
machismo,
menores,
navidad,
objetivos,
prejuicios,
reflexión,
regalos,
sociedad,
valores
jueves, 10 de septiembre de 2015
LAS ETIQUETAS SON PARA LA ROPA
Todos lo hacemos, continuamente, cada día.
Como seres sociales vemos necesario “ordenar” nuestra realidad, nuestro alrededor. Y este es nuestro método, etiquetar, tanto si se trata de la lista de la compra como si hablamos de la gente que nos rodea. El problema es que con este etiquetado no siempre vamos a conseguir el efecto que teníamos previsto.
Cierto, muchas veces lo hacemos de forma inconsciente, dejándonos llevar por los prejuicios, sin querer, pero nos convertimos en jueces y verdugos al mismo tiempo, etiquetamos a las personas de modo que condicionamos su comportamiento e incluso el nuestro propio produciendo unas “marcas” que, aunque inicialmente no son visibles, pueden ir apareciendo con el paso del tiempo.
Un año más tarde, se hizo un test a todos los alumnos y aquellos niños que fueron elegidos como “excepcionales” desde el primer momento, obtuvieron mejores resultados.
El efecto Pigmalión está relacionado con lo que se conoce como “la profecía autocumplida”, expresión creada por el sociólogo Robert K. Merton.
Esta profecía es una predicción que una vez lanzada, se convierte en si misma en la causa de que se haga realidad, debido a que se desarrollan una serie de circunstancias favorables que hacen que se cumpla.
ENTONCES, LAS ETIQUETAS ¿SON BUENAS? ¿SON MALAS?
Pues según tengo entendido las cosas ni son blancas, ni son negras. CUIDADO.
Etiquetas negativas: evidentemente nos referimos a aquellas que resaltan aspectos negativos de alguien. No es difícil adivinar que afectan a una persona si o si. Si decimos a un niño “eres un vago” de manera continua en el tiempo el resultado será una perdida de motivación, un niño que terminará por no esforzarse y acabará asumiendo que es un vago, sin más, sin poder para cambiar y dejar de serlo.
Etiquetas positivas: aquellas que versan sobre aspectos positivos y motivacionales. El problema que conllevan es que suelen aprobar en demasía un comportamiento o actitud.
“Eres el mejor”, “nunca fallas” podrían ser algunos ejemplos... aunque en un principio nos pueden parecer un elemento estupendo para reforzar la conducta pueden resultar un arma de doble filo: si todo es maravilloso el niño se esfuerza en que los resultados sigan siendo los mejores, pero al mismo tiempo podría experimentar miedo a no alcanzar las exigencias esperadas e incluso ansiedad al no estar “a la altura” de la etiqueta. Esto podría incluso conllevar situaciones de estrés y frustración que, naturalmente, se reflejará en un descenso de su autoestima.
Con esto, queda claro que de cualquier manera acabará afectando a la persona, por ello debemos de tener cuidado y evitar el etiquetado.
En mi opinión todo debe relativizarse de alguna manera para no caer en este error.
Por ejemplo, si un niño no aprueba un examen habrá que dirigirse de una manera menos incisiva hacia él. Podemos cambiar el dialogo “Eres un vago, así no vas a aprobar nada” por un refuerzo más positivo (pero sin pasarnos) como “quizá no te has esforzado lo suficiente, tendrás que estudiar más para el siguiente...”
Tal vez me he centrado en el mundo de lo social y la educación porque es el que conozco en cierta manera, pero esto mismo es aplicable en el ámbito laboral, por ejemplo.
LAS DEFINICIONES LIMITAN, y por suerte, los seres humanos somo algo más que una definición. Como decía anteriormente dependemos de muchas variables, de nuestro entorno, de nuestra cultura y nos vamos modelando con respecto a éstas. Si nos limitamos a nosotros mismos, limitaremos nuestras capacidades y metas.
Si decidimos que las etiquetas no nos afecten, seremos capaces de muchas cosas, descubriéndonos a nosotros mismos y creciendo como personas.
*LECTURA RECOMENDADA: "El elefante encadenado" de Jorge Bucay
Etiquetas:
capacidades,
cuentos,
educación,
etiqueta,
etiquetar,
humanos,
juicio,
menores,
metas,
objetivos,
personas,
pigmalión,
prejuicios,
profesionales,
psicología,
reflexión,
sociedad,
trabajo social,
valores
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



